13 de febrero de 2026

La cuestión de los aranceles en los productos del campo

La producción agrícola y pecuaria en nuestro país lleva años en condiciones críticas, desde su origen el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá ponía a los productores mexicanos en desventaja y ningún intento por fortalecer este sector ha dado frutos. A 7 años de la presunción de mejoría a través de programas considerados centrales como producción para el bienestar, precios de garantía, sembrando vida y fertilizantes del bienestar; la realidad es que no ha generado avances sustanciales en términos de seguridad alimentaria ni de soberanía alimentaria. Por el contrario solo se habían beneficiado cultivos muy específicos cuya producción es mayoritariamente de grandes empresarios agroindustriales que tienen capacidades de exportar, no siendo así para los campesinos pobres y medios que siguen en la senda de la pérdida y la proletarización.

Pese a dicho favorecimiento, el sector agroalimentario mexicano ha comenzado a sentir con fuerza los efectos de la guerra comercial desatada por los aranceles impuestos por Estados Unidos, su principal socio comercial, que recibe más del 80% de todas las exportaciones agroalimentarias mexicanas. En marzo de 2025, el valor total de las exportaciones agroalimentarias mexicanas cayó un 3.2% respecto al mismo mes del año anterior, lo que equivale a una pérdida de 160 millones de dólares. La caída más severa se registró en el sector de ganado y carne de res, con una disminución del 14.9% en exportaciones, lo que representa una pérdida de casi 125 millones de dólares, dejando el total en 714 millones de dólares al cierre del primer trimestre de 2025. Le siguieron los berries, específicamente fresas y frambuesas, con un desplome del 9.9% y una pérdida de aproximadamente 137 millones de dólares, situándose en 1,243 millones de dólares. El jitomate también registró una caída significativa del 7.8%, con una disminución de cerca de 72 millones de dólares, para situarse en 859 millones de dólares.

Aunque al igual que se hacen en distintos países, el gobierno intenta proteger la producción poniendo aranceles a las importaciones agrícolas, destaca que nuestro país pone los porcentajes más bajos y desde 2014 solo ha implementado un arancel del 20% al maíz blanco y eso porque en México no se ha logrado aumentar la productividad de este grano fundamental;  se han restablecido los aranceles a productos como el sorgo (15%), el limón (20%) y el tomate verde (10%) para promover la productividad y garantizar el abasto interno. 

La creciente tensión económica, nos permite observar que las medias paliativas en el sistema capitalista son insuficientes para mejorar las condiciones de vida de la población y las de producción. Es necesaria la organización campesina bajo la bandera de la autosuficiencia y soberanía alimentaria, es urgente salir del escenario de desmovilización en el sector campesino, sin lucha organizada las dificultades del campo se agudizarán.

Por FPR

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