En la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) actualmente habitan 5.5 millones de personas, de las cuales la mayoría pertenecen a la clase trabajadora o son estudiantes y necesitan moverse desde distintos lugares de la ZMG hacia su lugar de trabajo o de estudio. En una ciudad tan grande es evidente que se necesita una gran red de transporte público, sin embargo Guadalajara sólo cuenta con 3 líneas de tren ligero y una más en construcción desde 2022. Además del tren ligero, según datos del INEGI, desde 2015 a 2022 sólo aumentaron alrededor de mil camiones para pasajeros, en contraste con el aumento de 600 mil automóviles personales. Estos datos demuestran que la gente ha optado por adquirir vehículos particulares para desplazarse por la ineficiencia y la falta del transporte público.

En este escenario, lo que se planeaba como una Línea 5 de tren, ahora será sustituido por una línea de autobuses tipo macrobús, el mismo tipo de transporte que se ha demostrado ineficiente en las dos líneas que ya existen, el Macro Calzada y el Macro Periférico, en comparación con el funcionamiento de líneas del tren ligero. La cantidad de pasajeros que puede mover una línea de microbús no sólo es poca y más lenta que el tren, además suele ser un lugar mucho más incómodo e inseguro para los pasajeros. Esta decisión no solo afecta a los habitantes de El Salto, Chapala e Ixtlahuacán, afecta a la movilidad de toda la ZMG ya que esto sólo generará más necesidad de vehículos particulares para los que puedan adquirir uno aunque esto signifique una deuda de muchos años. Es por esto que habitantes de los principales municipios afectados se han manifestado en contra de esta decisión, exigen al gobierno del estado que se cumpla la promesa de la línea de tren en el total de su extensión. Sólo mediante la organización del proletariado se podrán cumplir las demandas de un transporte público masivo de calidad que sea seguro y eficiente.
