Hay períodos en la historia de la humanidad en los que se alinean un conjunto de condiciones objetivas y subjetivas que configuran escenarios en los que se recrudece la lucha de clases y, en la perspectiva de la clase trabajadora, sólo se vislumbra la necesidad de la transformación revolucionaria de la sociedad. La revolución francesa (1789), la revolución mexicana (1910), la revolución rusa (1917), la revolución cubana (1959), son ejemplos recientes de la crispación entre las clases, de agitación social y política que sólo ha tenido como salida el cambio del sistema político y económico.
A nivel internacional, el momento histórico actual se caracteriza por la crisis estructural del sistema capitalista, la guerra de rapiña entre las potencias imperialistas, el genocidio contra el pueblo palestino y el Oriente Próximo, el despojo de los derechos sociales y laborales de los trabajadores, la migración de miles de personas en todos los continentes; paralelamente, la clase trabajadora y los pueblos del mundo resisten y luchan contra las medidas neoliberales que aniquilan sus derechos políticos y libertades democráticas.

En México, mientras los voceros de la Cuarta Transformación (4T) alardean sobre la fortaleza de la economía y la presidenta declarativamente se desgarra las vestiduras en defensa de la libertad, la soberanía y la independencia nacional, en los hechos se someten a la exigencia del Gobierno norteamericano desplegando a diez mil miembros más de la Guardia Nacional para contener la migración ilegal y el tráfico de drogas en la frontera Norte, así también, permitiendo que elementos del ejército estadounidense ingresen al territorio nacional a realizar tareas de adiestramiento a las fuerzas armadas, todo a cambio de posponer 30 días la imposición del 25% de aranceles a las exportaciones.
La clase trabajadora y los pueblos de México, por su parte, siguen padeciendo los estragos de la violencia e inseguridad pública, la corrupción y el nepotismo, la carestía y los altos impuestos, las extorsiones y las amenazas de la delincuencia organizada y las corporaciones policiacas. Los esfuerzos e iniciativas comunitarias para dotarse de cuerpos de autodefensa han sido descalificadas, perseguidas y declaradas fuera de la ley para disolverlas, dejando a los pueblos en la total indefensión.
En medio de esta compleja situación, organizaciones populares y sindicales, comunidades indígenas y campesinas, jornaleros del campo y la ciudad, trabajadores de la educación y de la salud, mantienen sus banderas de lucha en alto, reclaman solución a sus demandas inmediatas, exigen respeto a sus derechos laborales y sindicales.

En este escenario, el 17 de febrero de 2025, trabajadores de la salud y transportistas del estado de México bloquearon todos los accesos a la capital del país, acción que coincidió con el paro de labores que mantienen trabajadores de la educación de las secciones 34 y 58 de Zacatecas, así como con la exigencia de la Asociación Cívica Morelense y el Frente Popular Revolucionario de impedir la liberación de uno de los responsables materiales del asesinato del Camarada Gustavo Alejandro Salgado Delgado.
A pesar de las constantes batallas que a lo largo y ancho del país sostienen distintos sectores de trabajadores por sus reivindicaciones particulares, hace falta cultivar la unidad en la acción y dotarle de una plataforma común a estas luchas aisladas.

Desde esta perspectiva, la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) se ha constituido en uno de uno de los principales referentes que a lo largo de 45 años ha sido factor de unidad del movimiento popular. Librando una fuerte confrontación interna, sosteniendo una profunda lucha ideológica, ha logrado mantenerse fiel a sus Principios Rectores, a su Programa de Lucha y a su táctica, enfrentando el “vendaval neoliberal” contra sus derechos laborales y sindicales.
La reciente presentación de la iniciativa de reforma a la Ley del ISSSTE que profundiza su contenido neoliberal al mantener a la UMA para determinar el monto de las pensiones y pretender que sean los trabajadores los que aporten un mayor porcentaje de sus raquíticos salarios para evitar el colapso de los hospitales del ISSSTE, etc., está detonando la lucha magisterial de Norte a Sur y de Este a Oeste.
Por tal razón, y consecuente con la línea política de carácter proletario y revolucionario, la CNTE está llamada a elevar sus consignas, sus formas de lucha y organización para cohesionar al movimiento popular y construir el Frente Único en forma de Asamblea Nacional del Proletariado y los Pueblos de México. Sólo así la clase trabajadora podrá responder a las exigencias que la lucha de clases le impone, alcanzar solución a sus demandas inmediatas y fortalecer la lucha por la construcción de una sociedad sin explotados ni explotadores.
