Después del reflujo del movimiento durante el sexenio anterior, hoy, apesar de la avasalladora votación por Claudia Sheinbaum, la clase obrera y los pueblos de México ya no están dispuestos a dar más “beneficios de la duda” a los gobernantes en turno.
El hartazgo va incubando, no solo de la oposición proletaria-popular que siempre se mantuvo crítica ante la versión capitalista neoliberal de la llamada 4T, sino ahora también de sectores de sus mismas filas a quienes les va quedando claro que el discurso contra la corrupción; el primero los pobres, el pueblo pone y el pueblo quita, y otros slogans; son meras frases huecas. Pero más aún, que esa base y liderazgos populares que creyeron en la fantasía de la 4T, son solamente relleno de mítines, que quienes van copando los cargos de dirección y cargos públicos son los que antes llamaban la Mafia del poder. Es más fácil que un converso mafioso del prianprd llegue a diputado o secretario, que un luchador social.

Aunque la forma que toma por el momento esta tímida crítica es desmarcarse de Morena y reivindicarse obradorista, la verdad es que son indicadores del incipiente desplazamiento fuera de la hegemonía del régimen.
En Baja California como en todos los estados, los cargos de gobierno, los diputados y prácticamente todos los puestos de alguna importancia están en manos de panistas, priístas y demás escoria que se va sumando a la 4T; pero van irrumpiendo con pasos acelerados movimientos que están cambiando la correlación de fuerzas.
Por ejemplo, los primeros días de enero varias huelgas de jornaleros de San Quintín lograron el aumento salarial y de pagos a destajo; por estos días trabajadores de la salud se lanzan a la calle en Mexicali y Tijuana, exigiendo insumos médicos básicos, desde jabón para manos hasta materiales quirúrgicos, además de los salarios pendientes y aguinaldo. La denuncia y movilización logró echar abajo el intento de reemplacamiento obligatorio.
Los maestros siguen exigiendo los pagos pendientes, la CNTE y el Frente Único de Lucha regional se fortalecen con el Encuentro Regional del Noroeste para seguir articulando el trabajo unitario.
En la maquila, ante la explotación asalariada, va emergiendo la resistencia; ahora tocó el turno a la empresa ClearPac, donde las obreras denuncian malos tratos, violencia de género, y despidos injustificados. Y sigue la lucha por la jornada laboral de 40 horas y contra el alza al transporte público. Estos son solo algunos elementos, pero importantes en tanto reflejan que se va superando la dispersión.
