Con un espectacular dispositivo mediático, el 15 de diciembre iniciaron en Comitán de Domínguez las operaciones de la llamada Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP). Según la Fiscalía General del estado, ese día fueron detenidos 92 policías por “obstruir el operativo y filtrar información a grupos criminales”, además de 30 personas que participaron en los bloqueos en distintos puntos de la ciudad. Eso fortalece la militarización y el paramilitarismo a favor del gran capital.
Desde esa fecha, estos operativos se han replicado en diversos municipios donde, según las autoridades, han incautado armas, automóviles, municiones y han detenido a personas involucradas en actividades relacionadas con la delincuencia organizada.
Si bien los pueblos de Chiapas han exigido a los distintos niveles de gobierno su intervención para frenar la violencia desatada por los grupos delincuenciales y restituir la seguridad en el campo y las ciudades, los operativos de “los pakales” parecen más bien movimientos tácticos paramilitares orientados a forzar una negociación entre los cárteles que un combate frontal para detener a los peces gordos del crimen organizado.

Es evidente que detrás de los apasionados discursos y las arengas radicales del “jaguar” está el interés de materializar los proyectos neoliberales de antaño: la industrialización de Chiapas y su inserción a la dinámica capitalista a partir del Tren Maya hasta Guatemala, el Canal Seco (autopista Palenque- Ocosingo-San Cristóbal) y la creación del Parque Industrial Chiapas en Berriozábal.
Para integrar a Chiapas y al sureste del país a la dinámica capitalista, el gobierno de ERA debe garantizar: 1).- La “libre circulación” de mercancías recuperando el control de las vías de comunicación (muchas de ellas vigiladas por los pueblos), la regulación del trabajo informal en puntos de ventas de mercancías no legales y la eliminación de la “competencia” popular que representan los vendedores ambulantes. 2).- El control de territorios en manos de las comunidades indígenas para acceder a su subsuelo rico en minerales. 3).- La desorganización de la resistencia de pueblos, comunidades y organizaciones populares para avanzar en el proceso de proletarización, usando a los migrantes como ejército industrial de reserva e instrumento para dividir a los trabajadores. 4).- Eliminar, sustituir o subordinar los viejos cacicazgos por personas fieles a sus intereses (la detención de funcionarios municipales secundarios, la destitución de alcaldes señalados como colaboradores del narcotráfico) y 5) Preparar el terreno para una intervención más abierta de las instituciones policiales y militares estadounidenses.
Para lograr los objetivos del proyecto capitalista, la burguesía y su gobierno necesitan intimidar al pueblo a través de la intervención de los pakal-militares y la cada vez mayor guerra psicológica en un ambiente cercano a la guerra civil contra la clase trabajadora. En contraparte, sólo la organización de las masas en un Frente Único y el desarrollo de la Asamblea del Proletariado y los Pueblos de México puede frenar la embestida y rescatar los derechos políticos y las libertades democráticas quebrantados por el gobierno de hienas y jaguares.
