Durante 45 años de lucha y resistencia, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se ha destacado como el principal referente de lucha del magisterio democrático nacional.
Su plataforma política e ideológica, emana del pensamiento revolucionario de quienes nos antecedieron en las luchas de la clase trabajadora, de la aspiración histórica de transformación política- económica-social y de las condiciones laborales de los trabajadores, en un momento histórico donde el sistema capitalista sigue subsistiendo a partir de la explotación del hombre por el hombre y dejando caer el peso de la crisis económica sobre los hombros del proletariado mundial.
Durante estas cuatro décadas, los militantes de la CNTE hemos sufrido represión, ceses injustificados, encarcelamientos, desapariciones forzadas y asesinatos; a pesar de ello, nuestra lucha por la democratización del sindicato, la educación y la vida nacional sigue viva y vigente.
En este periodo de la lucha de clases, cuando los nuevos administradores de los intereses de la burguesía pretenden profundizar las políticas neoliberales con el llamado Segundo piso de la 4T, la CNTE deberá enfocar sus esfuerzos en reorganizar sus fuerzas, consolidar organizativamente a todos sus contingentes, fortalecer los embriones de resistencia y lucha permanente como el instrumento de verdadera defensa de los intereses de los trabajadores, reactivar la coordinación y unidad con otros sectores de trabajadores. Para avanzar en sus objetivos inmediatos, la CNTE está obligada a emprender de manera urgente el brigadeo nacional en la perspectiva de aglutinar todo el descontento magisterial y popular; unificar y articular todos los movimientos sociales y populares; fortalecer la alianza con las organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, obreras, que lleve a construir una agenda común por las demandas sociales y políticas; materializar el Frente Único como herramienta política que nos permita mejores las condiciones para la lucha. Defensa de los derechos laborales y sindicales, cumplimiento puntual a los acuerdos plasmados en minutas con el gobierno federal y las diferentes mesas de diálogo estatal, aumento salarial del 100%, abrogación total de la reforma educativa Peña-AMLO, abrogación de la Ley del ISSSTE DE 2007, restablecimiento del sistema solidario de pensiones en lugar de las afores, justicia para Ayotzinapa y Nochixtlán, son las banderas que pueden permitirnos movilizar a los trabajadores e integrarlos a la lucha de la clase trabajadora en su conjunto.

Fortalecer todas las instancias de toma de decisiones y órganos de dirección (DPN, ANR, CNUN), analizar objetivamente la realidad que los pueblos de México y los trabajadores estamos enfrentando con este “Segundo piso de la 4T”, revisar a profundidad la política educativa que contiene la llamada Nueva Escuela Mexicana (NEM) a partir de un congreso pedagógico que analice el impacto de la aplicación del plan de estudios 2022 y la construcción del proyecto educativo que los pueblos de México necesitamos, concretar y consolidar la comisión jurídica que revise las distintas iniciativas legislativas (reforma a la ley del ISSSTE, reforma educativa, el regreso al Artículo 123 constitucional apartado B), son tareas inmediatas para la CNTE y el conjunto del movimiento democrático magisterial.
Respecto al proceso de negociación con el gobierno federal, la Comisión Nacional Única de Negociación debe adoptar una actitud de mayor firmeza y sin vacilaciones en la exigencia de cumplimiento y resolución de todas las demandas magisteriales y populares. En este sentido, la CNTE deberá fortalecerse internamente, cohesionar su fuerza desde las bases mismas para llegar en mejores condiciones de negociación con el gobierno. Dejando de lado todo protagonismo e individualismo, los secretarios generales seccionales, los integrantes de la Dirección Política Nacional, los delegados a la Asamblea Nacional Representativa, están obligados a condensar todas las tareas líneas arriba enumeradas en un Plan de Acción inmediato y a corto plazo para romper con la política de simulación y entretenimiento que ha caracterizado al régimen de la 4T. La unidad y disposición que mostraron las bases en la jornada de mayo-junio de 2024 nos indican que la dispersión y la mediatización provocada por el gobierno de AMLO han quedado atrás y se han generado mejores condiciones para la lucha por nuestra demandas inmediatas e históricas.
