Con el argumento de restaurar la paz y la seguridad en Chiapas, el Gobernador Eduardo Ramírez Aguilar (ERA), apodado “el Jaguar Negro”, anunció la creación de un nuevo grupo policial- militar denominado Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), formado por 500 elementos.
El “combate a la delincuencia organizada” y la “defensa de la ciudadanía”, ha iniciado su andar con actuaciones polémicas pues las detenciones sólo han sido de narcomenudistas, locatarios de centros de venta ilegal, algún funcionario de cierto relieve local y policías más o menos ligados a los diversos bandos en disputa; la detención de capos, jefes y subjefes de los carteles del narco brillan por su ausencia.
Esta campaña por la paz y la seguridad ha sido aprovechada de paso para detener a líderes de organizaciones sociales, militantes de organizaciones populares obligadas a participar en los bloqueos y personas civiles sorprendidos entre el fuego cruzado.

A pesar de la intensa campaña propagandística, hasta hoy no queda clara la estrategia de enfrentamiento directo contra los carteles en la supuesta guerra que el gobierno chiapaneco les ha declarado ni los lugares de intervención que no han sido, precisamente, aquellos con mayor índice de violencia delincuencial.
Lo que sí ha quedado claro es que el grupo FRIP está formado por una élite paraestatal militarmente formada cuya arenga nos deja bien claro que su lucha es a muerte (“¡Vencer o Morir!” es el lema) y, por tanto, dispuesta también a matar a aquel que se le ponga u oponga enfrente. Se declaran dotados de “la fuerza de un jaguar y la astucia de un pegaso” y altamente preparados; en la arenga difundida nos informa de sus cualidades: escaladores, nadadores, buceadores, rapelistas y hasta enfermeros, que además pueden volar como buenos pegasos que son.
Sus cánticos y versos son muy comunes en las fuerzas especiales de todo el mundo, sin embargo, lo preocupante es que no se definen como fuerzas de seguridad (“no soy policía, soy especial”) sino como grupo de choque de gatillo fácil (“me gusta el combate, también disparar”) que pese a “actuar por la patria chiapaneca” obedecen ciegamente el “liderazgo de un fuerte jaguar” que no puede ser otro que ERA, lo que explica que su primera intervención se produjera en el Comitán natal de su jefe.
El salario de los “pakales” es elevado, lo que explica en parte el aumento sustancial en las multas estatales relacionadas con el tráfico vehicular que no solo pretenden que el parque automovilístico se sitúe a nivel de Europa en el estado más pobre de México, sino que sus cuantías son de primer mundo cuando los ingresos per cápita son del tercero.
Sin lugar a dudas, muchas páginas se escribirán sobre este grupo policiaco militar, por lo pronto la pregunta es: ¿fue creado para restaurar la paz o para inhibir la lucha popular?
